martes, 27 de diciembre de 2011

ESE LOCO

La gente de Hilo Literario hizo un micro sobre la locura en la literatura de Roberto Arlt y me llamaron para ver qué tenía para decir sobre eso. Pueden escucharlo acá.

Gracias, Ceci.

LA FORMA EN QUE ALGUNOS ESCRIBIMOS

"¿Por qué no “ennegrecer” la carga de violencia que ya traen estos relatos, y re-versionarlos a través de la pluma de un seleccionado de autores hispanoamericanos del género negro?"
Ariel Mazzeo, del blog La forma en que algunos mueren, escribió un artículo -Había una vez un euro- sobre la colección Bichos. Pasen y lean.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

CONTINUM

Alberto Sánchez Medina -hincha del Real, fan de Melvins- y la gente de del programa de radio Continum de Madrid hicieron un especial sobre novela negra y hablaron conmigo. Lo pueden escuchar acá. Mis balbuceos empiezan a los 27 minutos. Si los aguantan, después hay Black Sabbath de premio...
Salud!

lunes, 19 de diciembre de 2011

PALABRA DE ORSI

"Me considero buen lector y admiro a Ernesto Mallo, me deleito con la prosa salvaje de Leonardo Oyola y con la sólida escritura de Kike Ferrari"

Estar en una lista con estos dos monstruos -de lo mejor de dos generaciones del género en la Argentina- ya es un honor. ¿Qué decir si, además, el que te recomienda es Guillermo Orsi?
Pueden leer la entrevista completa -que no tiene desperdicio y que acompaña la edición francesa de Nadie ama a un policía- acá en francés o en criollo clickeando sobre la foto.


Y gracias, Guillermo.

sábado, 17 de diciembre de 2011

MIERDI CHRISTMAS (un micro-relato de Sergio Vera Valencia*)

Esta mañana, he amanecido antes de la cuenta, merced a un ruido procedente del salón.
Tras quitarme las lagañas, enganché el regalo que me habían entregado ayer mismo, con motivo de la celebración del vigésimo cuarto aniversario del día en que decidí joderle la Nochebuena a mi madre viniendo al mundo y, aún ligeramente adormecido, salí con todo el sigilo que pude de mi habitación.
Nada más entrar, me topé de bruces con un tipo obeso y barbado, que por los leves restos de hollín que trufaban su pintoresco traje verde, deduje se había colado por la chimenea.
Sin pensármelo dos veces, me dispuse a estrenar mi nuevo juguetito, por aquello del allanamiento de morada y preservar las buenas costumbres.
No fue hasta que su vestimenta se tiñó de rojo brillante, cuando reconocí al fulano, y caí en la cuenta de la verdadera magnitud de la tragedia.
Demasiado tarde, recordé que en realidad la indumentaria de Santa Claus es de color verde pistacho.
¡Cuánto daño han hecho a la cultura popular los anuncios de turrón y Coca-Cola!
¡Quién les manda a mis padres regalarme una recortada por mi cumpleaños!
Yo no la pedí, lo juro, señoría.
Y le ruego tome en consideración el atenuante de que, con la pueril excusa de que un servidor cumple los años la víspera de navidad, el gordo cabrón siempre olvidaba pasarse por mi casa


* Conocí a Sergio en julio, durante la Semana Negra de Gijón. Lector atento, crítico y entusiasta del género negrocriminal contemporáneo, Sergio es también periodista, estudiante de letras y, como se puede ver, un escritor en ciernes.
A su salud, entonces, y mierdi chismast!

martes, 13 de diciembre de 2011

RESULTADOS Y PERSPECTIVAS II

Resultados y perspectivas es el título de uno de mis libros preferidos de Trotski. Y bajo ese título hice mi balance del año pasado aquí mismo.
Pasaron doce meses y un montón de cosas. Acá estamos de nuevo. El 2011 fue un año terrible. Áspero. Difícil.
Empecemos por lo obvio: River se fue a la B. Sí, por increíble que parezca, todavía ahora. River, el Más Grande de la Argentina y uno de los más grandes del mundo, está en la segunda categoría y peleándola. Tremendo.
En lo personal, en casa tuvimos que pasar dos crisis durísimas. Esperemos que lo que no nos ha matado nos fortalezca. Porque te amo, Sol.
Murieron David Viñas, Joe Fraizer y el Goyo Flores. Y fueron asesinados varios militantes populares.
La Semana Negra de Gijón fue bombardeada por un gobierno hostil, derechista e ignorante y peligra su continuidad en la ciudad que la vio nacer.
En mi ciudad, Buenos Aires, también gobierna la derecha rancia, que ganó las elecciones por paliza y avanza. Quizá mi caso sirva de ejemplo: para no echarme proponen laburar lo mismo pero con un contrato ultraprecarizado (renovación anual, sin vacaciones ni aguinaldo, pagándome mis propios aportes) y ganando 30 mil mangos (5000 euros) menos por año. "Eso o la calle", dicen.
Mientras tanto el gobierno nac&pop, que ganó por afano la nacional, proyecta la ley antiterrorista, niega el aborto, pone techo a los aumentos salariales y duda entre dejar a un colaborador de la Triple A como jefe de la CGT o reemplazarlo por un ex agente del batallón 601.


En la otra mano, la literatura. Y de eso va este blog.
Salvo, acaso, que no pude escribir la novela planificada, todo fue bueno este año .
Para empezar, la producción: varios artículos (que se pudieron leer acá o en la página Sigueleyendo.es) y media docena de cuentos, que alcanzan para completar un libro, que ya espera quien lo publique.
Después: en España, vía Negra Urbana y Canalla, la colección de Carlos Salem, apareció mi novela Que de lejos parecen moscas que tuvo excelentes críticas de gente como Paco Taibo II, Cristina Fallarás, Raul Argemí, Guillermo Orsi, Miguel Molfino, Paco Camarasa o Cristina Macía.
El evento del año, claro, es que fui invitado al festival literario más desquiciado, rebelde y maravilloso del mundo: la Semana Negra de Gijón, donde pude reencontrarme con el Capitán Taibo II (que presentó el libro) y conocer a una cantidad de colegas (o ver en persona a los que ya conocía) y sus trabajos. La Semana Negra me adoptó y me puso en el mapa como parte de una nueva generación dentro del género (para muestra un botón: El País), pero además cambió mi relación con el oficio: a partir de este año, a partir de la XXIV SN, ya no me puedo hacer el boludo.
Ese nombre, un relato del año pasado, apareció en las páginas de las revistas Sudestada (de Argentina) y Casa de las Américas (de Cuba), participé del libro Pepsi-SN con cuento y en la Colección Bichos de la editorial digital Sigueleyendo, con otro. Y en esta última -donde comparto catálogo con Gaby Cabezón, Rolo Diez, JR Biedma y Diego Ameixeiras, entre otros- ahora se suma un relato, el primero publicado, de Juan Mattio, de quien todos saben lo que pienso. Y los que no, anoten: Juan es un fenomeno.
Este año también me animé, por primera vez, a dar talleres. Fueron dos: uno en el centro cultural de IMPA, fábrica recuperada que gestiona bajo control obrero, y otro en el Agote, un instituto de menores en conflicto con la ley penal. Y tuve la suerte de conocer, de un lado y del otro del oceano, a tres grandes lectores del género: Sergio Vera Valencia, Ariel Mazzeo, Nicolás Ferraro.
Por último, last but not least, entre premios y adelantos la literatura me permitió, en 2011, embolsar 12000 magos.
De cara al 2012:
Dos libros míos empezarán, finalmente, a circular en Buenos Aires: después de mucho esperar, la Biblioteca Militante, de la Organización Cultural Razón y Revolución, publicará mi anterior novela, Lo que no fue, que sólo había salido en Cuba y algunas librerías amigas (Otra Lluvia, por ejemplo) distribuirán Que de lejos parecen moscas.
Al mismo tiempo, del otro lado del Charco, la editorial Moisson Rouge la publicará en Francia (me acaban de llegar las primeras páginas traducidas).
Tendremos el Festival Azabache de Mar del Plata (con adelantos durante el verano) y la Semana Negra en algún lado.
Participo en varios concursos que fallarán en marzo. Y calculo que en abril o mayo saldrán las moscas digitales, vía Sigueleyendo.
El resto será escribir.
Escribir.
Escribir.
Entonces, hasta el 2012.
Y salud!


Kike
Kike

lunes, 21 de noviembre de 2011

martes, 8 de noviembre de 2011

Colección Bichos: UNA NUEVA CULTURA ASESINA

Hace un tiempo apareció en Internet una supuesta entrevista a Carlos Camacho, alias Marcola, el jefe de la banda carcelaria de San Pablo PCC (Primer Comando de la Capital) . La entrevista, que supuestamente había aparecido en O Globo no fue más que un hoax (engaños masivos por medios electrónicos, especialmente Internet, según Wikipedia) del periodista y cineasta Arnaldo Jabor.
Como sea, en la entrevista -una visión lúcida y aterradora del futuro que ya está acá- Jabor le hace decir a Marcola:
“Mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país. No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. ¿Ustedes no escuchan las grabaciones hechas "con autorización" de la justicia? Es eso. Es otra lengua (…) una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes. Mis comandados son una mutación de la especie social (…) Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución (…) La propia idea de "solución" ya es un error.”
Hoy lo releía y me hizo pensar en lo que está pasando en el género negro. Y especialmente en la Colección Bichos, de la editorial digital Sigueleyendo: megabytes y un nuevo lenguaje en un mundo sin salida.
Dice Cristina Fallarás: "La novela negra antigua se centraba más en la explicación de las clases sociales. Ahora, es la rabia de los que no tenemos nada (…) Al No Futuro te tienes que enfrentar con sangre y armas, con bestialidad de verdad."
En el mismo sentido yo le decía hace poco en una entrevista a Juan Mattio: "Contamos la desesperanza. Fuimos nenes en la dictadura, adolescentes en la hiperinflación, la caída del muro de Berlín y el puto fin de la historia. Nos tocó un mundo sin esperanzas y crecimos en él. Eso es lo que podemos contar. "
No es casual que los tres (Cristina, Juan y yo) seamos parte de la Colección Bichos: La Colorada Fallarás es el motor y la cara visible del equipo Sigueleyendo (compuesto también por Raúl Argemí, Soledad Arismendi, Alejandro Crimi, Silvia Cruz, Lucía Lijtmaer, Txiqui Navarro, Mireya de Sarraga, Susana Sánchez, Jaume Teixi y Carlos Zanón) ; yo escribí el primero de los relatos publicados, El cazador de ratas, mi cover-version de El flautista de Hamelin; y Juan es el más novato, la apuesta a futuro.
Pero, ¿de qué se trata la Colección Bichos?
Mi abuelo decía que tener amigos es mejor que tener plata. Cristina y sus secuaces parecen pensar lo mismo. Y como tienen una gran agenda llena de amigos, la usaron. Le propusieron a lo mejor del género -y sus alrededores- de cinco países y a algunas voces nuevas y nuevísimas la re-escritura de un clásico de la literatura infantil en versión adulta, aprovechando lo que esos cuentos tienen de aterrador, de perturbador, de violento. Para venderlo a en formato digital. A un euro. Un puto euro.
Y nada de filtros ni mecanismos de seguridad absurdos.
Apostaron -también- a la complicidad con el lector. "El 50% de lo que usted paga por este libro va directo al escritor, sin el cual no existiría. Para que usted pueda leerlo ha sido necesario el trabajo de un escritor, un editor, una correctora, un técnico en digitalización, una diseñadora web, un webmaster y un productor. Si lo piratea, ya sabe a quién roba. Si nos roba, mejor no nos lea. No va a entenderlo", avisan.
Vayan a buscarlos. Encontraran ahí incesto, redes de prostitución infantil, asesinos seriales, narcotráfico, tortura.
Bestialidad de verdad.
Un mundo sin esperanza.
El centro mismo de lo insoluble.

Buenos Aires, noviembre de 2011

domingo, 16 de octubre de 2011

LA RABIA DE LA NUEVA TINTA NEGRA

Junto a Cristina Fallarás y Diego Ameixeiras en El País de España.
Gracias a Ana, por la nota; a Mika, por la foto, una vez más.


martes, 11 de octubre de 2011

Las moscas empiezan a sobrevolar Buenos Aires


Crítica (primera nacional, si no me equivoco) en el blog de La Forma en que Algunos Mueren.
Gracias a Ariel.
Pasen y lean.
Salud!

miércoles, 5 de octubre de 2011

CLASICOS INFANTILES OSCUROS Y DIGITALES

Sigueleyendo no para y se recrea: nuevo formarto, librería y ediciones digitales.

Y empiezan esta etapa con la Colección Bichos, clásicos infantiles para adultos. Una cincuentena de escritores de España, Argentina, Francia, Cuba, Perú y Venezuela. Pesos pesados como Argemí, Orsi, Mallo, Molfino o Salem junto a nuevos valores como Juan Mattio (para hablar sólo de argentinos). Y entre ellos, mi relato: El cazador de ratas, libro del día de hoy, el día del puntapié inicial. Dicen de él: Este fue el primer manuscrito de los Bichos que llegó. Una putilla cuenta la historia de un edificio de Buenos Aires que no quiso pagar el raticidio. Vibrante, dolorosa, genial…

A un euro, nada más. Seis pesitos.

Pasen y lean.

Salud!


lunes, 3 de octubre de 2011

UNA CERVEZA CON WERNICKE (suplemento cultural de La Capital, de Mar del Plata)

Fernando del Río me mandó este cuestionario que salió en el suplemento cultural del diario La Capital de Mar del Plata. Ocho preguntas buenísimas, obviamente pensadas por un lector fanático, que fueron como nota al pie en cada página del suplemento del domingo pasado. Lamentablemente la página de cultura del diario quedó varada en la semana anterior, así que desde acá mi agradecimiento a Fernando y las respuestas...

1) ¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario y cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer?
Probablemente el que más me molesta -más que los obvios problemas formales como adjetivación, correspondencia, lugares comunes, etc- sea la construcción de personajes funcionales, personajes que no son tal cosa sino apenas excusas.
Y el último que encontré, y que me arruinó una novela que en líneas generales me hubiese resultado bastante interesante, es que detrás de todos los personajes -policías corruptos, traficantes de poca monta, abogados, jovencitas bellísimas, capos de la mafia- se escuchara la voz, políticamente correcta y bienintencionada, del autor.

2) ¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquier otra obra de arte?

Hay una secuencia en Factotum, creo, o Post Office, de Bukowski, en la cual vuelve borracho a su casa, abre la puerta y encuentra todo cambiado, más limpio, más arreglado y resulta ser que se metió en la casa del vecino de abajo, que la llave de su departamento abría esa puerta también. Bueno, hasta ahí, y con la diferencia que yo no volvía de algún trabajo imposible o un bar, sino de comprar más cerveza con un amigo todo igual. En la historia del bueno de Buk, se encuentra, en lugar de su pieza arruinada y sucia, con una minita adorable que le ofrece algo de tomar y le dice que el marido llegará mucho más tarde. Y sale despavorido.

Nosotros en cambio, donde se suponía que estuvieran nuestras novias, encontramos una familia cenando, que de pronto se congeló y se quedó mirando aterrada a los dos melenudos vestidos de negro, botellas en mano en medio de su living. Recuerdo que, pasado el primer momento de confusión, carcajeamos un poco, nos disculpamos y subimos el piso restante por la escalera.


3) ¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras?
Creo que lo más tentador, lo más fácil, es el casino, que da una gama de posibilidades enorme. Pero yo estoy pensando en usar (tendría que volver a Mar del Plata, que hace añares que no voy) para una serie de asesinatos -cometidos casi al mismo tiempo, sin duda la misma noche- que había pensado originalmente en unos cines pornos de acá, de Buenos Aires; usar cuatro salas de teatro (de revista). Me parece que puede dar un gran contraste mezclar el grito de los tipos al ser degollados apagado por las carcajadas producidas por el humor idiota de, digamos, los Midachi.

4) ¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción?
Esta es difícil. No soy un buen escritor de diálogos (tengo que laburar mucho sobre eso) pero si un apasionado lector de los mismos. Pienso en casi todos los de Archer con sus potenciales clientes; el de los dos matones en The Killers, de Hemingway; el que tienen Harry y Nana en The man who loved elevators, de Bukowski; el del coronel y el periodista en Esa mujer, de Walsh. Pero creo que el que más me gusta es el que media entra Don Luis y Lamas en Cuando entonces, de Onetti.
A mí nadie me lleva a ningún lado, dice Lamas en un momento, y usted menos que otros.
Grandioso.

5) Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría?
Sin duda, a la mamá de Santiago Nassar (Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez) Y le diría: vamos, señora, abra la puta puerta de una vez.

6) ¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles?
Montones de veces, sí. Pero cuento la mejor: yo era pibito, digamos que tenía 11 o 12 años, y los sábados a la mañana me gustaba ir al centro a recorrer librerías de usado. Un día me tenté ante la posibilidad y me afané El Corsario Negro, de Salgari. Caminé un par de cuadras y me senté a leerlo en un umbral, hasta que se hizo la hora volver a casa. Pero, claro, había salido sin plata y no podía aparecer con el libro robado. Así que lo dejé ahí, a medio leer. Y entonces -un sábado y otro- repetí la rutina: robo, lectura, abandono, hasta que lo terminé con las aventuras de Emilio di Roccabruna, señor de Ventimiglia.

7) Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Solo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la voracidad del hongo a otros tres libros. ¿Cuáles serían los sacrificados y cuáles los salvados?

¿Tres? ¿En serio, tres? ¿Qué clase de perversión es esta?
Bueno, a ver.

Salvados: Arcángeles, del capitán Paco Taibo II, porque me lo dedicó una mañana de 2006. Historia de la revolución rusa, de Trotski, porque -además de ser una muestra viva de literatura, política, historia y pasión- una de las versiones que tengo, la que salvaría (aunque le falten siete capítulos), es de 1931, editorial Cénit, traducida directamente del ruso por Andreu Nin, dirigente del POUM: un incunable. Y Los Tigres de Mompracem, de Salgari, una edición hermosa de tapas duras que me regaló mi viejo cuando yo tenía ocho años. Esto es lo que nos separa de los monos, me dijo. Y me cambió la vida.

Para alimentar el hongo: El secuestro de miss Blandish, el plagio de Faulkner hecho por Chase; La marroquinería política, de Asís, un regalo más bien incomprensible que me hicieron; 1280 almas, de Thompson, porque lo tengo repetido varias veces y para darle algo de buen alimento al pobre hongo.


8) Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores predilectos. ¿Qué le preguntaría?
Creo que elegiría sentarme en un muelle junto a Enrique Wernicke y que le preguntaría si quiere una cerveza.

domingo, 2 de octubre de 2011

COLECCIÓN BICHOS: ARRANCAN LAS EDICIONES SIGUELEYENDO

Y empiezan con cuentos (clásicos infantiles para adultos) de Laura Fernández y Juan Ramón Biedma, de España; Jorge Moch, de México; Juan Abreu, de Cuba o Miami y desde Argentina Guillermo Orsi y yo.


Salud!

sábado, 3 de septiembre de 2011

MOLFINO

Ayer fue la tercera jornada del taller de lectura y escritura en el Instituto Agote: chicos de 17 años, en contexto de encierro por conflicto con al ley penal. Pibes que están presos, bha.
Trabajamos -sobre un cuento de Miguel Molfino, Bits criminales, cuyo argumento básico imaginamos juntos en Gijón hace poco más de un mes- la irrupción de lo fantastico en un relato realista.
Entonces ellos escribieron, también.
Un triangular de fútbol que gana un equipo Infernal, con trampa; otro partido en una canchita de una villa en el que las pelotas se prenden fuego sin razón; niñas violadas y muertas que vuelven a la vida; un vuelo sobre Buenos Aires para llegar a un hospital sin aviones, helicópteros, ni nada.
Así da gusto. Así parece que la literatura y la vida fueran una sola cosa.

Buenos Aires, 3 de septiembre de 2011.

jueves, 1 de septiembre de 2011

YA ESTÁN ACÁ

Juntos, como en casi todo lo que hacen, aparecieron los libros de Alejandra Zina y Leo Oyola.
Pasen y lean.

jueves, 25 de agosto de 2011

CRÍTICA

Se llama Jonathan. O Kevin. O Brian o Alan. Algo así.
Tiene 17 años. O 18. Digamos 17.
Creció en la Villa Carlos Gardel. O en el Barrio Illia. Rivadavia 2. Por ahí.
Es grandote. Anda con un practicado gesto de pibe malo en la cara que todavía tiene rasgos aniñados pese a los golpes y las cicatrices. Es ancho de espaldas y tiene una mano nudosa y pesada.
Y sabe pelear.
Aunque no necesita demostrarlo. Vivió y creció entre la miseria y el delito pero, mientras a su lado compañeros de aventuras, familiares, amigos y socios entraban y salían de la gayola a él –llamémoslo suerte, habilidad o azar– nunca le había tocado caer. Pero sabe cómo es la jugada. Qué hay que decir y a quién. Cuándo hay que plantarse, cuándo cerrar la boca. Y el culo.
Así que a las horas de haber llegado al Instituto ya juega al truco con aires de capanga y habla a los gritos. Está como en casa.
En los siguientes días refuerza el personaje: agita el ambiente durante las clases obligatorias, se niega a ir a los talleres optativos, pelea con un par de pesados y hasta se trensa con un guardia. Y acepta las sanciones con un calculado desdén.
Un poco porque ya quedó claro para todos qué lugar viene a ocupar, un poco por el desgaste que produce el encierro, unas semanas después ya está más tranquilo, aunque de vez en cuando repita con algún gesto que marque territorio. Y sigue siendo infranqueble.
Pasan un tiempo hasta que uno de los talleres finalmente lo entusiasma: narrativa. Ahí, donde se imaginan y escriben historias, se puede aflojar un poco.
Y escribe.
Escribe unos relatos que, al tallerista, a los operadores, a los otros docentes y a los coordinadores pedagógicos del Instituto no se les pasan por alto. Hay algo ahí, coinciden todos. Talento, digamos, o interés. Una grieta. Y es por esa grieta por donde acaso puedan entrar, crear algún lazo con Alan -Kevin, Jonathan, Brian- o cómo sea su nombre.
Así fue.
La coordinadora pedagógica del Instituto, a quien por comodidad narrativa podemos llamar Eva o Mora o Tina, algún nombre de dos sílabas y una a al final, fue hace un par de años compañera de trabajo de un tipo -Carlos o Leo, Guillermo o Diego; o Kike, por qué no- que se dedica a escribir y que está en una buena racha. Se le ocurrió a ella, entonces, que sería un buen plan ofrecerle al pibe una devolución profesional sobre su trabajo, una lectura crítica hecha por un escritor. Que no sepa del tipo más que eso: que tiene con cuatro o cinco títulos publicados, algunos premios en su haber y un inminente viaje a Europa invitado a un festival literario. Que lea su trabajo y el tipo el suyo. Y después de eso, uno o dos encuentros para hablar del oficio de escribir.
Así que le hicieron llegar unos cuentos del fulano -Carlos, Leo, Guillermo, Diego, Kike-y después su primera novela.
Unas semanas más tarde, justo antes del viaje, la devolución sobre su relato.
A su regreso, el tipo le mandó una copia de su último libro -una oscura novelita de género negro que se pretende heredera de Thompson y Goodis, de Giovanni y Himes- con una dedicatoria breve.
El viernes pasado el pibe estaba en su celda leyéndolo, cuando lo llamaron para ir a un taller. Dejó el libro bajo el colchón y fue sin protestar. Le gusta el taller de los viernes: ahí planifican un espacio de juegos para compartir con sus hijos cuando los van a visitar.
Pasó casi una hora dentro del taller, participando activamente, hasta que, por alguna razón que ni él conoce, se hartó.
Ya fue, me voy, le informó a las dos docentes.
Y dejó el aula.
En el pasillos en encontró con Tina, Mora o Eva –como sea que hayamos decidido llamarla- que trató de que volviera.
No me importa lo que me digas, estoy podrido, me voy al sector, recitó el pibe.
Ella improvisó una o dos sanciones posibles.
No me importa, sancioname, me voy al sector, él.
Entonces ella hizo un último intento: si te vas al sector te saco el libro.
Brian o Alan o Jonathan o Kevin, lo pensó un momento.
Está bien, me quedo. Total por diez minutos más, dijo. Y volvió al aula.
Diez minutos.
Para que no le saquen el libro.
Me cuesta imaginar una crítica mejor para una oscura novelita de género negro que se pretende heredera de Thompson y Goodis, de Giovanni y Himes.
Créanme.

Kike
Buenos Aires, 25 de agosto de 2011

jueves, 11 de agosto de 2011

REVANCHA

Artículo aparecido en el diario Publico, de España, con un click en la foto.
Gracias a Paula y Gabriel.
Y dicen los amigos de SigueLeyendo, comentando esta nota: "Además de lo del marxismo y lo de la dictadura y eso, la novela de Kike Ferrari Que de lejos parecen moscas es una de las mejores negras en castellano de la década". Gracias a ellos también, muchas.

jueves, 4 de agosto de 2011

MI SEMANA NEGRA -un diario de viaje-

21 de julio de 2011
(9:05 hs.) Madrid



El vuelo fue espléndido. Rápido, aterrizaje suave, aduana rápida, el equipaje salió enseguida y ni bien salí encontré a Cristina Macía y Javi Pelos esperándome.

Subimos a una camioneta negra con el logo semananegrero en la puerta y pusimos rumbo (con Javi empeñado en no seguir las indicaciones del GPS, al que llaman El Tontón) al hotel Husa Chamartín, donde nos encontramos con Ian Watson y el Capitán Taibo para desayunar, mientras el Capitán me comentaba que había leído mi última novela (vas a encontrar unos cuantos socios, me dijo, hay varios buscando lo mismo que tú, una novela policial sin encuesta, abierta) y secreteaba con Cristina algo que todavía no sé y que aún no me tengo que enterar.

También hablamos del precio de los libros en Argentina, España y México, del laburo de Leo Oyola (Cristina y El Capitán coincidieron en resaltar Chamamé), de lo extraño que es que en Buenos Aires no se lea a Orsi, Argemí y, sobre todo, a Rolo Diez; de la batalla en Gijón contra la derecha que acaba de ser electa para el ayuntamiento; de los indignados y, claro, de la prohibición de fumar.
Después vine a la habitación a pegarme una ducha. Me recomendaron que no duerma para acomodarme más rápido al cambio de horario, pero estoy que me caigo y no tengo nada que hacer hasta las doce, cuando nos vamos a encontrar en el lobby con un grupo angloparlante (un poeta yanki y una dibujante de comics) para ir al Museo del Prado. Y lo tendría que llamar a Carlos Salem para avisarle que llegué. Y averiguar en qué habitación está Molfino, que llegó ayer.Pero será después, en la heladerita hay unas latas de Heineken que gritan mi nombre.



(17.21 hs.)
Madrid


Al final no hice nada en ese orden. No me tomé ni una Heineken y me tiré a dormir y me arrepentí y lo llamé a Carlos y no fui al Prado. Cuando salía del hotel lo encontré a Molfino en el ascensor, con dos mexicanos. Nos saludamos. Me fui en subte (metro, joder) a Tirso de Molina. Lo caminé cerca de una hora y sólo tomé una Coca-Cola con whisky. Es un barrio tan lindo que saqué un par de fotos al azar, para ilustrar apenas, pero sin buscar especialmente nada; no hace falta, sacás la cámara, disparás para cualquier lado y listo.También vi (y fotografié, claro) un local de la CNT.
Impactante.
La CNT.
A eso de las doce nos encontramos con Carlos. Tomamos un par de cervezas, conocí su nuevo departamento y charlamos de su mudanza, de la puta ansiedad, de la presentación de Que de lejos parecen moscas y sus posibilidades editoriales.También nos contamos argumentos de novelas futuras y nonatas.Más tarde se nos sumó Marcelo Luján. Otro escritor argentino viviendo en Madrid. Los tres charlamos un rato largo como si nos conociéramos de toda la vida, tomamos un par de cervezas y almorzamos.Ahora estoy de vuelta en el hotel. Tomo whisky con Coca-Cola y empiezo a sentir el sueño con fuerza atrasado. Pero en un rato tengo que salir para Casa América. Trataré de no dormirme.

22 de julio



Madrid

Ayer hubo presentación en Casa América. Una treintena de escritores (ingleses, iraníes, uruguayos, franceses, mexicanos y, claro, españoles) contamos a qué estamos yendo a Gijón, lo que podría resumirse en una frase del capitán Taibo: crear pensamiento crítico, construir pensamiento utópico.
Después hubo breves entrevistas por acá y por allá y algunas fotos. A mí, por ejemplo, me encuestaron de un suplemento de un diario pidiéndome, entre otras cosas, tres libros para leer en el verano español: Fallarás, Molfino y Mallo, sugerí.Terminado el evento nos fuimos a beber con Carlos Salem, Marcelo Luján y Pedro de Paz. Un tipazo, Pedro. Nos acompañaron Marta Ávila y Paco Escribano.Hoy a las ocho salimos en el Tren.Hicimos una conferencia de prensa (desdoblada, por una cuestión de espacio) en la que contamos qué estamos escribiendo ahora y por qué. Sobre todo por qué, resaltó Paco. Hubo más entrevistas y cámaras esperándonos a la llegada (es curioso, en España los escritores parecen ser tratados como estrellas de rock) pero lo mejor fue departir y compartir con colegas y periodistas y dibujantes. Y al llegar, todos nos sentíamos hermanados.
En Mieres (gobernada por IU, último reducto de la izquierda asturiana) nos recibieron con gaitas, comida y beberaje. En el Ayuntamiento de Gijón, en cambio, una réplica española de cualquier funcionario macrista nos recomendó que nos portáramos bien, como si fuéramos chicos, como si fuéramos salvajes.

Porque somos zurdos, en definitiva.

Unos momentos antes El capitán Taibo había dado un discurso breve e incendiario que le fue respondido por un aplauso interminable que le sacó alguna lágrima. Y con interminable quiero decir: si no nos hubiese interrumpido él mismo con un gracias, todavía estaríamos aplaudiendo.
Después el corte de cinta, la primera recorrida, el asombro por este evento único. Asombro pese a todo lo que había oído hablar de la fiesta mezclada con los libros. La Semana Negra es como el Barcelona de Guardiola, la música de Piazzolla o la belleza de Brigitte Bardot, nada que te hayan contado va a hacer que te la puedas imaginar.Hace un rato empezó la segunda jornada. En un rato salgo para allá. A asombrarme otro poco.



25 de julio
Gijón

Una vez más me hice planes para no cumplir: que escribir cada noche, que llevar un cuaderno para tomar apuntes y no olvidarme nada al final de la jornada, que ponerle un tope a la cantidad de libros que compro al día. Nada, no respeté nada.

A ver, dónde nos quedamos.

Segunda jornada: sábado 23. A las once se entregaba el premio de poesía así que nos levantamos para asistir. Pero en cambio nos quedamos en la terraza (quiero decir las mesitas que hay en la calle) del Hotel Don Manuel, desayunando y cambiando impresiones del día anterior. ¿Quiénes? un grupo multiforme, ese bar como un organismo vivo en el que se cruzan un montón de escritores, desde popes del género hasta autores novatos, pero también guionistas, autores de comic, fotógrafos, editores, agentes de prensa y un grupo de jóvenes periodistas que andan todos juntos casi todo el tiempo, o eso parece.

A las cinco fuimos al predio. En el stand de Negra y Criminal, Paco Camarasa nos preguntó, a mí y a un tipo alto a su lado, si nos conocíamos. El hombre me estrechó la mano y me preguntó como estaba.Ahora mismo, emocionado, le contesté.

Era Andreu Martin. ¡Andreú Martín! ¡El autor de Portesis y Por amor al arte, el director de la colección Serie B!

La nota del día fueron las compras: hay un puesto en el que está toda la colección Etiqueta Negra a dos euros cada uno: Martín, Chavarría, Taibo, Thompson, Donald, Goodis, Ellroy y tantos otros. También, por ejemplo, la autobiografía de Himes en dos tomos.Después conocí a Sergio Vera Valencia, colaborador de La Gangsterera y quizá el lector del género más atento a las nuevas voces que haya conocido. Quién, dicho sea de paso, es ciego.

El domingo 24 fue otro día mágico, en el que, después de la jornada de feria, todos los que ahí estábamos fuimos juntos a comer al chiringuito de comida árabe de un viejo puestero de la SN al que este año no le está yendo tan bien.
Ok, todos allá, a ver si su negocio levanta, dijo Paco.

Y eso hicimos.

Comer, beber, y escuchar las historias familiares que Paco; Paloma, su mujer, y Marina, la hija de ambos, contaron a tres voces.

El momento del día para mí, fue la presentación de Dime algo sucio, primer novela traducida al español (tiene otras cinco), del escritor gallego Diego Ameixeiras.

Dijo al presentarlo el Capitán Taibo: “el neo-policial hispanoamericano lo formulamos hace cuarenta años un puñado de escritores –Vázquez Montalbán, Andreu Martín, Juan Madrid y yo, entre ellos- que hicimos del género negro la literatura social de finales del siglo XX, hoy llegó la renovación y tiene nombre y apellido: Cristina Fallarás, Juan Ramón Biedma, Diego Ameixeiras, Kike Ferrari”.
Por suerte tenía un vaso de cerveza en la mano al que aferrarme, sino me caigo de culo ahí mismo.Hoy participé de la primera de tres mesas redondas, Hacia una Nueva Novela de Aventuras.Ahora me voy a dormir. Mañana tengo una conferencia de prensa temprano. Ja, conferencias de prensa yo, esta gente está loca.




26 de julio
Gijón

A la mañana tuve conferencia de prensa junto al escritor mexicano Luis Humberto Crosswhite, presentados por el capitán Paco Taibo.Después comimos y nos fuimos para el predio y participé de la segunda tertulia Hacia una Nueva Novela de Aventuras.

Más tarde (además de comprar algunos libros para Juana), anduve por la charla de los dos

Pacos (Camarasa y Taibo) con Juan Madrid con la excusa de la reedición de Viejos amores y la presentación de El relicario de Ernesto Mallo y el multitudinario acto de recuerdo a los fundadores de la SN, que como era a la misma hora no permitió ver a Miguel Molfino contarle a los miembros del 15-M sus experiencias enfrentando a la dictadura.
Acá algunas cosas que se escucharon a lo largo de la jornada:
"En la novela de terror el osos te come a tí, en la novela de aventura tú te comes al oso" (Juanmi Aguilera)
"La literatura tiene que ser más grande que la vida" (Elia Barceló)
"El lector de hoy es el eco del lector de ayer" (Hector de Mauleón)
"A mí me gusta la guerra y cuanto más tontos y reaccionarios son los que tengo enfrente más me gusta" (PIT2)

"Cuando me preguntan qué es la Semana Negra respondo que es una fiesta popular pero laica, al frente de la cual -en vez de una virgen u otra figura religiosa- hay un grupo de escritores"(Vicente Álvarez Areces)

"Soy comunista lunes, miércoles y viernes; martes, jueves y sábados soy libertario, y los domingos... bueno, los domingos descanso" (Juan Madrid)

"No puede haber una nueva novela con un cerebro que es igual hace cincuenta mil años, un cerebro prehistórico" (Eduardo Monteverde)

"Yo soy de la generación de los tebeos, mi opción no fue Verne o Salgari, sino Superman o Spiderman" (Rafa Marín)

"Manolo Vázquez Montalbán me dijo, tenemos que engañar a los semiólogos, tenemos que confundir a los profesores" (Juan Madrid)

"Conocí un taxista que me dijo que había conocido a un escritor de novela negra llamado Juan. ´Le pregunté´, dijo el taxista, ´¿dónde lo llevo? Y el tipo me contestó a donde no llevarías ni a tu madre ni a tu hermana´" (Paco Camarasa)

"Dejemonos de joder: en Asturias la Ilustración la hizo al clase obrera" (PIT2)



30 de julio

Gijón

Nos quedamos en el 27. Tempranito fuimos a la radio para una entrevista con una emisora de Madrid, Radio 3, creo. Lo mejor fue poder hablar del taller que empiezo en la fábrica recuperada IMPA a mi regreso y que pusieron una canción de Barón Rojo para terminar la nota. Más tarde hice dos una sesiones de fotos: una para una colección del fotógrafo Pablo Álvarez Mendivil, que va de escritores asesinos y cuenta con participaciones de Taibo, Salem, Conteris, Emilio Bueso, Melinda Gebbie, Fernando Marías y varios más y la otra con Paolo Bevilaqua, de la revista francesa Alibi, un tríptico de rostro, manos y lapicera.
Cuando volví al hotel habían llegado los rezagados: Carlos Salem, Pedro de Paz, Tristante, Marcelo Luján, Raúl Argemí, Cristina Fallarás. Ahora sí, estamos todos.
A la noche, hubo una interesantísima asamblea de escritores y representantes del movimiento 15-M, Los Indignados, en las que hubo aprendizajes cruzados, debates, acuerdos y desacuerdos. Una asamblea real, en definitiva.

Llegamos al 28, mi día D: la tarde el Capitán Paco presentó mi libro en la carpa de A Quemarropa.

Inmediatamente después se dio el premio del director, compartido por Diego Ameixeiras y Cristina Fallarás. Por supuesto, se bebió para festejar.

La tarde se hizo noche y la noche mañana bebiendo y conversando en las mesas de Don Manuel. A las once de la mañana (día 29) fue la presentación de los Premios SN y aunque todos estábamos un poco golpeados, aplaudimos a los ganadores y firmamos el petitorio por la continuidad de la Semana Negra en Gijón. Mi relato Este Infierno de Mierda fue finalista.
Del resto del día hay poco que pueda contar: que Carlos Salem presentó su libro, que estuvo Sabina leyendo poesía y tomando whisky; pero la verdad es que lo sé porque me lo contaron: finalmente el beberaje se cobró lo suyo y me tuvo con una resaca de campeonato mundial, todo el día tirado en la cama, medio muerto. Para la noche me sentía un poco mejor y pude hablar con Juana que me dijo: te extraño mucho, papi y sonrió a la cámara y me tiro un beso y el mundo volvió sobre sus pies.

Hoy, ya recuperado, desayuné con parte de la legión argeñola (Carlos, Argemí, Molfino, Mallo) y otros amigotes (Pedro de Paz, Paco Camarasa, Cristina Fallarás).

En un rato nos vamos para el predio: presentan Cristina y Biedma, está la charla con los políticos del ayuntamiento para seguir metiéndoles presión y después el libro Pepsi.


1 de agosto

Madrid

Ayer otra entrevista en la radio.
Hoy, acto de despedida. El Capitán Taibo se enfocó sobre todo en la continuidad de la SN en Gijón. Datos claros: en una España en crisis en la que la Feria del Libro de Madrid está por no realizarse porque las ventas de libros bajaron un 24 % con respecto al 2010, en la Semana Negra se incrementaron en un 15%; el misterio sobre cuánto gana él mismo (la pregunta del millón, según la nueva alcaldesa) que no es tal: 1600 euros mensuales por organizar el evento de género más grande del mundo. Por último por cada euro que el ayuntamiento puso, la ciudad recibió 13. Más claro, hay que echarle ginebra.

Al final del acto me dieron un diploma por el accesit de relato y de ahí nos fuimos a comer y beber como despedida. Hubo abrazos y promesas de reencuentro con los que se quedaban en Gijón.


Hoy con Miguel Molfino -un tipo increíble, increíble en serio, de los que ya no se fabrican- aprovechamos la mañana madrileña para -crease o no- comprar más libros, en Estudio en Escarlata, LA librería del género en Madrid. Ahora espero que se haga la hora de tomar el avión y volver a mi ciudad y mi gente, a mis lugares y mis cosas. Me espera una novela que, ahora sí, no puedo dejar de escribir.

3 de agosto
Buenos Aires

Entonces, qué es la Semana Negra, cómo entenderla.

Desde el minuto cero: los recuerdos de las organizaciones armadas revolucionarias del Río de la Plata de los 70 (ERP y Tupamaros) por Molfino y Conteris o anécdotas bizarras hasta la escatología en boca de Rafael Marín, desde la Televisión de España o del Principado de Asturias entrevistándonos hasta las primeras charlas en las que reconocerse en un colega del otro lado del mundo, en el Tren Negro se escucha, sucede, de todo. Después el recibimiento en Mieres, el corte de cinta, la primera recorrida, el asombro por este evento único. Asombro pese a todo lo que había oído hablar de la fiesta mezclada con los libros. Un asombro genuino y admirado.
Eso es la Semana Negra, sólo así puede entenderse: una fiesta de la experiencia.

Cómo contar la hermandad de gente que nunca se había visto, la admiración mutua, el reconocimiento de los veteranos por las nuevas generaciones, la devoción de éstas por aquellos; cómo contar la casi completa ausencia de divismo, la cálida amistad a las pocas horas de la primer cerveza compartida, los montones de planes que (cosa rara) seguramente se cumplirán, el aprendizaje permanente, los oídos atentos, el trabajo compartido. Cómo explicar la horizontalidad y el respeto de todos por un jefe; cómo la generosidad y el talento.


Eso es la Semana Negra, sólo así puede entenderse: camaradería y espíritu de cuerpo.
Un tipo que vende un millón de libros de uno solo de sus trabajos, que lleva publicados más de 50 libros y que dirige el evento hace veinticuatro, años carga sillas antes de una presentación; un médico gijonés pide diez días anuales de licencia en su trabajo para ir a trabajar gratis a un puesto de libros; un oficial de la policía del ayuntamiento hace lo mismo para colaborar con la organización y el jefe de la policía auspicia de jurado en el concurso de novela negra, el más importante del mundo. La directora de la asociación empezó vendiendo periódicos del festival hace un par de décadas; todos los participantes -choferes y periodistas, autores novatos y guionistas de Hoollywood, clásicos del género y aspirantes a su renovación, fotógrafos en la búsqueda y héroes del comic- comen con los mismos cupones, en los mismos lugares, la misma comida. Tipos que recién se conocen y disputan el mismo premio se alegran honestamente cuando el otro lo gana.
Eso es la Semana Negra, sólo así se entiende: la moral guevarista aplicada a la cultura.
En el cierre, el Jefe, el Capitán Taibo rebatió las ridículas críticas de la derecha reaccionaria y boba (en todo el sentido de este término, dijo) y sentó posiciones para la próxima edición: sí, se hará; preferentemente y si depende de los organizadores, en Gijón; de no ser así, en otro lugar de Asturias, pero se garantizará transporte diario para el pueblo gijonés.
Eso es la Semana Negra, sólo así se entiende: persistencia y lealtad.

Y sigue!

lunes, 18 de julio de 2011

VOLVER A VOLAR

En abril de 2007 me fui a Brasil de vacaciones con Sol, mi mujer, y unos amigos. En avión. Pero esa vez no cuenta: iba acompañado, éramos cuatro yendo a disfrutar unos días a ese paraíso que es Arraial do Cabo.
La última vez subí solo a un avión, en cambio, volvía deportado de los Estados Unidos, después de pasar una semanita preso en Krome, el Centro de Detención que aparece al principio de Scarface.
Hice aquel viaje con lo puesto: un pantalón, un par de medias, un par de zapatillas, una remera. Me devolvieron el pasaporte en Ezeiza, en una oscura oficina burocrática. Atrás quedaban mi hermano, Juan, y todas mis pertenencias, incluido el borrador de mi primera novela -por entonces inédita- Operación Bukowski.
Pasaron 8 años.
En dos días voy volver a viajar en avión solo. Esta vez no me va a escoltar ningún agente del INS (Inmigration and Naturalization Service, la Migra) ni voy a llegar esposado al aeropuerto.

A los que deje acá, incluso a aquellas que más voy a extrañar -a una no la conocía entonces, la otra ni siquiera había nacido- los voy a reencontrar 12 días después. Como a Juan, el que aquella vez quedó en USA y ahora vive a pocas cuadras de casa, con su mujer y su niña.

Viajaré esta vez, con mi computadora y mis borradores, con libros para regalar, con ganas de volver a Buenos Aires y compartir esta aventura con los míos y empezar un taller de narrativa en la fábrica recuperada IMPA.
Voy como invitado a uno de los eventos culturales más emocionantes del mundo, la Semana Negra de Gijón, a presentar mi quinto libro, el primero publicado en Europa, Que de lejos parecen moscas.
Participaré en varias charlas sobre literatura de acción y aventuras, en la presentación de la antología de la SN, en una reunión con los representantes del 15-M.

Tendré una charla pública con el Jefe de Jefes, el Capitán Paco Ignacio Taibo II.

Presentaremos Que de lejos parecen moscas con Carlos Salem, un tipo de otro planeta, una suerte de hermano de las letras, de aquellos de los que si te metés con él, te metés conmigo.

Entre los eventos y las compras de libros, habrá tiempo también para tomar unos whiskys con Miguel Molfino y Raúl Argemí -no sé si se entiende: ¡con Molfino y Argemí!-, para conversar con Piglia o Mallo, para vernos cara a cara, finalmente, con Cristina Fallarás, Pedro de Paz, Lujan, Biedma, Tristante y toda esa banda de forajidos talentosísimos y generosos que me tratan como a un par. Quizá hasta pueda conocer al Maestro Andreu Martín.

Todo esto a partir de miércoles.
Cagate de risa.

Kike

Buenos Aires, 18 de julio de 2011.

lunes, 11 de julio de 2011

¡LITERATURA DE ACCIÓN!


El jueves 21 de julio, en Casamérica de Madrid (Plaza de la Cibeles, 2) como prólogo a la Semana Negra se hará una diálogo literario con una treintena de escritores, entre los que estoy invitado, sobre Literatura de acción.
Esta es la lista: Paco Ignacio Taibo II, México; Carlos Sálem, Argentina; Elia Barceló, España; Hiber Conteris, Uruguay; Juan Esteban Constaín, Colombia; Kike Ferrari, Argentina; Melinda Gebbie, Inglaterra; Fritz Glockner, México; Alberto López Aroca, España; Marcelo Luján, Argentina; Héctor de Mauleón, México; Daniel Mares, España, Fernando Marías, España; Rafael Martínez-Simancas, España; Vanessa Montfort, España, Eduardo Monteverde, México, Naïry Nahapétian, Irán; Manuel Nonídez, España, Pedro de Paz, España; Carmen Posadas, España; Roberto Quaglia, Italia; Rosa Regás, España; Steve Redwood, Inglaterra; Sebastien Rutes, Francia; Cristina Sánchez-Andrade, España; Pablo Sebastiá, España; David Torres, España; Susana Vallejo, España; Sergi Viciana, España; Ian Watson, Inglaterra y José Luis Zárate, México.

lunes, 4 de julio de 2011

ADELANTO DE "QUE DE LEJOS PARECEN MOSCAS"

El señor Machi sufre un incidente que le hace recopilar los nombres de sus posibles enemigos. La lista se hace tan interminable, ha machacado a tanta gente por el camino de su vida, que sólo puede recordarlas como si fueran moscas. El comienzo de lo último de Kike Ferrari clickeando en la imagen:

miércoles, 22 de junio de 2011

TALLER DE LETRAS EN UNA FÁBRICA DE LOS TRABAJADORES

INFORMACIONES al 4981-3610 o escribiendo a lafabricacultura@yahoo.com.ar.


INSCRIPCIÓN en Querandies 4290 (Almagro)


EMPEZAMOS EL 8 DE AGOSTO

domingo, 19 de junio de 2011

FRANCO SABE

Cuando conocía a Franco él tenía 7 años. Es el hijo de la hermana de mi mujer. Su sobrino, mi sobrino. El papá de Franco es de River pero no iba a la cancha. Pasado un tiempo, a fuerza de insistir, lo convencí de que se hicieran socios. Así empezamos a ir juntos, cada domingo de local. Y, mientras pasaban los partidos, Franco empezó entender el juego (no la playstation, el fútbol) a diferenciar clases de jugadores, se hizo de sus primeros ídolos y su primeros despreciados, lloró en la tribuna cuando quedamos últimos o nos empataron un partido ganado, pero también cuando le dimos una paliza a la Mugre, el día de su primer Superclásico. Y aprendió también, en las discusiones que nos veía tener con otros hinchas, en lo que le pedíamos a los jugadores, en las charlas de las larguísimas vueltas a casa en el auto, qué es un hincha de River. Él -que a diferencia de otro montón de huevones de mi generación a los que, como les tocó la década de oro, creen que River es grande porque (si y sólo si) gana siempre- aprendió y ahora sabe, que River es grande por Historia, por lo que Actitud y por lo que nosotros esperamos del equipo. Que eso es nuestra identidad.
Recordemos que River estuvo 18 años sin salir campeón, que 10 de esos 18 no le ganó a Boca, que llegó a su primer Libertadores después de 20 años de que se jugara y la segunda una década más tarde. Y sin embargo, durante todo ese tiempo y pese a esos contratiempos, era el Más Grande.
¿Por qué?
Porque seguía siendo River: jugaba a lo River, pensaba a lo River, sentía a lo River. Porque los rivales le temían, los otros hinchas lo envidiaban y todos lo respetaban. Porque si no salía campeón era segundo jugando mejor, porque la selección estaba llena de jugadores del Club.
Entonces el problema no es jugar la Promoción. Quiero decir no es el único problema, que no es el problema principal.
El problema es pensar que un empate con Gimnasia (un Lobo casi descendido) es un buen resultado y hay que cuidarlo. Que un empate con San Lorenzo (un equipo al que le llevamos 21 partidos) está bien. O que está bien cuidar el 1-0 contra Racing, el equipo sobre el que tenemos la paternidad más amplia del fútbol argentino. O que de local, contra Newells, con un jugador más y faltando 7 minutos para que termine el partido, en un corner a favor no haya ningún jugador de River en el área grande.Porque lo importante, nos decían, es sumar.
Y ese es el problema: eso no es jugar como River, eso no es pensar como River, eso no es actuar como River. Eso es jugar, pensar y actuar como un equipo chico. Y los equipos chicos juegan la Promoción.
El problema, entonces, no es la Promoción sino la pérdida de la identidad. Es pensar que de esto salimos poniendo un poco más de huevos. Como si Román o Ferrero o Pavone o Pereyra no pusieran huevos. Como si con eso alcanzara. Como si huevos no pusieran también los jugadores de Almirante Brown.
Pero claro, eso es lo que nos venden Olé y Niembro: Lo importante es el puntito, poner huevos es más importante que jugar. Y está bien, porque ese es su negocio, que todos seamos Banfield, que todos pensemos como Caruso y Falcioni para que, aunque empareje para abajo, el fútbol sea más parejo y no se note que los buenos jugadores duran seis meses antes de irse a Europa y que nos tenemos que conformar con los restos.
El problema no es la Promoción, repito; ni son ellos, Niembro y Olé.
El problema es que nosotros, El Más Grande, el Club de Gallardo, Almeyda, Ortega, Francescoli, Alonso, Passarella, el Mono Más, Fillol, Labruna, Pedernera, Walter Gómez, y tantos otros, lo compramos. La teoría del puntito, del aguante, del huevo-huevo-huevo.
Franco, que tiene 14 años, no. Franco sabe que tenemos que jugarla corta, redonda y al compañero, que hay que tener coraje para marcar pero también para atacar, que de esta salimos sólo jugando, pensando y actuando como River.
En Buenos Aires, el 19 de junio de 2011, llorando como un nene.