viernes, 29 de junio de 2012

SIN PLATA PERO CON REBELDÍA

El #54 (julio-agosto de 2012) de la revista Esquire de España, lo abre una nota del Capitán Paco Taibo repasando 25 años de la Semana Negra.
Aquí seguimos, para alegría de muchos y pesar de unos pocos, con un festival que se declaró en rebeldía hace ya muchos años (...) Queremos seguir demostrando que la cultura no tiene por qué ser aburrida y que la fiesta también puede, y debe, formar parte de la cultura, dice ahí.
Menciona también, en un apartado, algunos libros clave para esta XXV edición: Antirresurrección, de Juan Ramón Biedma; Moravia, de Marcelo Luján; Las niñas perdidas, de Cristina Fallarás; Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez, Tendríamos que haber venido solos, de Guillermo Roz y, junto a ellos, mi Que de lejos parecen moscas. Lo que es un orgullo triple: nombrado por quién, junto a quiénes, en el marco de qué evento.
En tiempos oscuros, la literatura parece ser el único lugar donde se produce pensamiento crítico y pensamiento utópico (…) El mundo se ha vuelto más complejo y la literatura es capaz de explicarlo, dice el Capitán.
Habrá que creerle. Cómo no.

lunes, 25 de junio de 2012

LAS MOSCAS EN COSECHA ROJA

"Hay una tesis implícita de los hijos de puta", dice Matías Máximo en la reseña de Que de lejos parecen moscas que publica hoy la página Cosecha Roja.
Gracias, Matías.

domingo, 24 de junio de 2012

Y UN DÍA, VOLVIMOS

Decíamos hace poco más de un año: "tenemos que jugarla corta, redonda y al compañero, hay que tener coraje para marcar pero también para atacar, de esta salimos sólo jugando, pensando y actuando como River".
Carajo, fue un año laaaargo, créanme.
Empezó con lágrimas en el Monumental, contra Belgrano, y terminó con muchas más lágrimas hoy, también en Casa, contra La Fragata. Pero terminó.
El Pelado agarró un fierro electrificado cuando nadie lo quería y armó un equipo que, llenó de limitaciones, siempre fue al frente. Volvieron o vinieron grandes jugadores (e hinchas, eh) y fogueamos en la categoría más difícil a unos cuantos pibitos que en la A y sin tantas presiones la van a descoser. Terminamos primeros y, pese a lo que cascoteó el periodismo y los agoreros, NUNCA en 39 fechas salimos de ascenso directo.
Gracias a los amigos futboleros que cuando la desgracia vino hicieron silencio o hasta tuvieron un gesto de apoyo. Y a los que nos pegaron en su hora sepan que el Más Grande ya está de vuelta.
Para Nacho y Lucho, que me consiguieron la entrada, sólo gratitud.
Terminó, señores.
Ni River, ni el fútbol argentino, ni yo, vamos a ser nunca más los mismos.
Pero ya está.
Volvió el Más Grande.

jueves, 14 de junio de 2012

LA JOYA SECRETA DEL POLICIAL ARGENTINO...

... es el títulode la nota-reportaje que salió en la la revista El Guardián, que ya está en los kioskos. Ahí pueden leer, además de mis barbaridades, algunas hermosas palabras que dijeron sobre mí y mi laburo Leo Oyola, Cristina Fallarás y Carlos Salem, quienes son, además de entrañables amigos, tres de los cuatro finalistas al Premio Hammett de este año.
La responsable del despropósito es Daniela Pasik (y las fotos de Nacho Sánchez).
Ya decía mi abuelo que tener amigos es más importante que tener guita.
Gracias, Dani.
Salud!


miércoles, 6 de junio de 2012

LA MUERTE ES UN ASUNTO SOLITARIO

Corría 1986, yo tenía trece o catorce años y leía como un poseso. Pero tenía una regla: nunca leer lo que me daban en el colegio. La escuela, creía, era una institución enemiga que quería atrofiarme. Así que no le di bola a Las doradas manzanas del sol y me copié en el examen. Un año después, cuando ya había aprobado la materia, algo despertó mi curiosidad y se lo compré a un compañero. Y fue amor a primera leída.
Fahrenheit 451
El hombre Ilustrado
El vino del Estío
Crónicas
Qué sé yo, tantos... Una voz hermosa, melancólica y simple en un mundo, el de la ciencia ficción, hasta hoy ajeno para mí.
Lo último suyo que leí, hace varios años, fue una novela triste y bella con trasfondo policial llamada La muerte es un asunto solitario.
Solitario.
Solitarios nos quedamos hoy, que el viejo Ray se fue para el otro Barrio.
Y yo acá, llorando frente a la máquina, por que recién ahora sé que sin ser nunca mi escritor favorito, ni mucho menos, fue uno de los que más quise.