Una vez más: que el trabajo y la literatura no son antónimos, que los trabajadores escribimos y que escribir es una trabajo.Gracias a Yanina Sibona.
(la nota clickeando en la foto)

A finales del año pasado finalmente llegó a Buenos Aires (en España había salido una edición hermana un año antes) Nadie es inocente, una veintena de relatos negrocriminales que, quizá, son mi mejor laburo hasta la fecha.